Se ha dicho que hay tres clases de dadores: el pedernal, la esponja y el panal de miel.
Para conseguir algo del pedernal hay que darle duro con el martillo, y sólo se obtienen chispas y polvo.
Para obtener agua de una esponja, sólo hay que exprimirla.
Mas el panal de miel se desborda con su propia dulzura.
Muchos dadores son como el granito, duros; no dan nada si pueden evitarlo.
Otros, como la esponja tienen buena disposición, ceden a la presión, y dan en la medida que se les aprieta.
Unos pocos son como el panal de miel; sienten placer en dar sin que nadie les pida.